ONG’s ¿Ecologistas o Eugenistas?….

“No importa lo que es verdad. Sólo cuenta lo que la gente cree que es la verdad”. (Paul Watson, cofundador de Greenpeace)

“Buscando un nuevo enemigo frente al que recobrar la unidad de acción, se nos ocurrió la idea de que la polución, la amenaza del calentamiento global, el déficit de agua potable, el hambre y cosas así cumplirían muy bien esa labor”. (Club de Roma)

“Mis tres metas fundamentales serían reducir la población mundial a unos 100 millones de habitantes, destruir el tejido industrial y procurar que la vida salvaje, con todas sus especies, se recobra en todo el mundo”. (Dave Foreman, co fundador de Earth First!)

“La extinción de la especie humana no sólo es inevitable, es una buena cosa”. (Christopher Manes, Earth First!)

“Necesitamos un amplio apoyo para estimular la fantasía del público… Para ello debemos ofrecer escenarios horroríficos, realizar declaraciones dramáticas y simples y no permitir demasiadas dudas … Cada uno de nosotros debe decidir dónde está el balance entre efectividad y honestidad”. (Stephen Schneider, Stanford Profesor of Climatología, autor de muchos de los informes IPCC.)

La mayoría de las grandes ONG que pretenden representar la disidencia y ser la voz de los sin voz, están financiadas y/o dirigidas en gran parte por aquellos mismos a quienes critican, teniendo cuidado de no nombrarlos.

La Fundación Hermanos Rockefeller Brothers financia: Greenpeace, Amigos de la Tierra, la Fundación David Suzuki, el Sierra Club, la Fundación World Wild Life así como a muchas otras ONG. En la lista de las subvenciones de la Fundación Familia Rockefeller y de Rockefeller Philanthropy Advisors volvemos a encontrar, con algunas excepciones, las mismas ONG. Ahora bien, se sabe que la familia Rockefeller debe en gran parte su fortuna a la industria del petróleo, a saber, a la “difunta” Standard Oil. Desmantelada a principios del siglo XX, esta empresa está en el origen de una treintena de compañías petroleras, de las que la familia sigue siendo dueña en parte.

Descendientes de John D. Rockefeller propusieron recientemente que la compañía Exxon Mobil, de la que ellos son en parte dueños, “se tome en serio la amenaza del calentamiento global”. Viendo la cantidad de grupos medioambientales que financian, no hace falta preguntarse por qué preconizan este enfoque. Está claro que esta financiación sirve a unos intereses económicos y que no se trata de pura filantropía.

En efecto, en 2009 el Sunday Times publicaba una lista de los cien “barones ecologistas” más ricos. Además de Warren Buffett, Bill Gates y los fundadores de Google, del que es consejero Gore, encontramos a la familia Rockefeller y al fundador de CNN, Ted Turner. Su fundación, la Fundación Turner, fue entre 1996 y 2001 el principal donante de Greenpeace. En la lista de los grupos activistas que han recibido financiación de esta fundación se encuentran los mismos nombres que figuran en la lista de las fundaciones de los Rockefeller: Sierra Club, Fundación David Suzuki, Amigos de la Tierra, WWF. ¿Quién puede estar mejor situado que un antiguo magnate de la prensa para controlar un mensaje?

Aún hay más. La Fundación Ford también financia a WWF, Rainforest Alliance Friends of the Earth, etc. Extraño, ¿no? ¿No resulta extraño que los grupos que se dicen disidentes, progresistas o poco importa qué calificativo que suene de izquierda, estén todos o casi todos financiados por las potencias contra las que pretenden luchar?

Se ha creado una oposición con el objetivo de hacer aceptar una realidad inventada y que eclipsa los problemas reales, entre otros, el de la guerra y de la destrucción que ella causa.
Por una parte, hace falta ser ingenuo para pensar que estas ONG vayan a morder la mano que las alimenta. Cuando evitan cualquier debate sobre el cambio climático afirmando que quienes no se adhieren al consenso están pagados por las petroleras, sólo se trata de un intento de distracción que no tienen validez alguna, puesto que de manera indirecta ellas también están financiadas por estas mismas industrias. Por otra parte, también hay que dar prueba de ingenuidad para pensar que los intereses de los grupos medioambientales no están en la base de los intereses financieros. Esto no significa que todos los miembros de estos grupos busquen beneficios potenciales. Muchas personas implicadas en estas organizaciones son profundamente desinteresadas, creen realmente obrar por el bien de la humanidad y no se dan cuenta de que quienes las financian están motivados casi siempre por el afán de lucro.

Por último, no hay que olvidar que la eugenesia está en la base del medio ambientalismo. Por citar sólo un ejemplo, el WWF fue fundado por Sir Julian Huxley, un notorio eugenista, y el príncipe Felipe de Gran Bretaña. El primer presidente del WWF y fundador del Grupo Bilderberg, el príncipe Bernard de Holanda, tenía afiliaciones nazis.

A la luz de lo anterior, conviene preguntarse sobre las intenciones reales de quienes dicen querer protegernos de la catástrofe anunciada. Es indudable que todas estas relaciones con la industria petrolera, los bancos y los medios de comunicación no son fortuitas.

Foto: ONG’s ¿ECOLOGISTAS O EUGENISTAS?...

“No importa lo que es verdad. Sólo cuenta lo que la gente cree que es la verdad”. (Paul Watson, cofundador de Greenpeace)

“Buscando un nuevo enemigo frente al que recobrar la unidad de acción, se nos ocurrió la idea de que la polución, la amenaza del calentamiento global, el déficit de agua potable, el hambre y cosas así cumplirían muy bien esa labor”. (Club de Roma)

“Mis tres metas fundamentales serían reducir la población mundial a unos 100 millones de habitantes, destruir el tejido industrial y procurar que la vida salvaje, con todas sus especies, se recobra en todo el mundo”. (Dave Foreman, co fundador de Earth First!)

“La extinción de la especie humana no sólo es inevitable, es una buena cosa”. (Christopher Manes, Earth First!)

“Necesitamos un amplio apoyo para estimular la fantasía del público… Para ello debemos ofrecer escenarios horroríficos, realizar declaraciones dramáticas y simples y no permitir demasiadas dudas … Cada uno de nosotros debe decidir dónde está el balance entre efectividad y honestidad”. (Stephen Schneider, Stanford Profesor of Climatología, autor de muchos de los informes IPCC.)

La mayoría de las grandes ONG que pretenden representar la disidencia y ser la voz de los sin voz, están financiadas y/o dirigidas en gran parte por aquellos mismos a quienes critican, teniendo cuidado de no nombrarlos.

La Fundación Hermanos Rockefeller Brothers financia: Greenpeace, Amigos de la Tierra, la Fundación David Suzuki, el Sierra Club, la Fundación World Wild Life así como a muchas otras ONG. En la lista de las subvenciones de la Fundación Familia Rockefeller y de Rockefeller Philanthropy Advisors volvemos a encontrar, con algunas excepciones, las mismas ONG. Ahora bien, se sabe que la familia Rockefeller debe en gran parte su fortuna a la industria del petróleo, a saber, a la “difunta” Standard Oil. Desmantelada a principios del siglo XX, esta empresa está en el origen de una treintena de compañías petroleras, de las que la familia sigue siendo dueña en parte.

Descendientes de John D. Rockefeller propusieron recientemente que la compañía Exxon Mobil, de la que ellos son en parte dueños, “se tome en serio la amenaza del calentamiento global”. Viendo la cantidad de grupos medioambientales que financian, no hace falta preguntarse por qué preconizan este enfoque. Está claro que esta financiación sirve a unos intereses económicos y que no se trata de pura filantropía.

En efecto, en 2009 el Sunday Times publicaba una lista de los cien “barones ecologistas” más ricos. Además de Warren Buffett, Bill Gates y los fundadores de Google, del que es consejero Gore, encontramos a la familia Rockefeller y al fundador de CNN, Ted Turner. Su fundación, la Fundación Turner, fue entre 1996 y 2001 el principal donante de Greenpeace. En la lista de los grupos activistas que han recibido financiación de esta fundación se encuentran los mismos nombres que figuran en la lista de las fundaciones de los Rockefeller: Sierra Club, Fundación David Suzuki, Amigos de la Tierra, WWF. ¿Quién puede estar mejor situado que un antiguo magnate de la prensa para controlar un mensaje?

Aún hay más. La Fundación Ford también financia a WWF, Rainforest Alliance Friends of the Earth, etc. Extraño, ¿no? ¿No resulta extraño que los grupos que se dicen disidentes, progresistas o poco importa qué calificativo que suene de izquierda, estén todos o casi todos financiados por las potencias contra las que pretenden luchar? 

Se ha creado una oposición con el objetivo de hacer aceptar una realidad inventada y que eclipsa los problemas reales, entre otros, el de la guerra y de la destrucción que ella causa. 
Por una parte, hace falta ser ingenuo para pensar que estas ONG vayan a morder la mano que las alimenta. Cuando evitan cualquier debate sobre el cambio climático afirmando que quienes no se adhieren al consenso están pagados por las petroleras, sólo se trata de un intento de distracción que no tienen validez alguna, puesto que de manera indirecta ellas también están financiadas por estas mismas industrias. Por otra parte, también hay que dar prueba de ingenuidad para pensar que los intereses de los grupos medioambientales no están en la base de los intereses financieros. Esto no significa que todos los miembros de estos grupos busquen beneficios potenciales. Muchas personas implicadas en estas organizaciones son profundamente desinteresadas, creen realmente obrar por el bien de la humanidad y no se dan cuenta de que quienes las financian están motivados casi siempre por el afán de lucro.

Por último, no hay que olvidar que la eugenesia está en la base del medio ambientalismo. Por citar sólo un ejemplo, el WWF fue fundado por Sir Julian Huxley, un notorio eugenista, y el príncipe Felipe de Gran Bretaña. El primer presidente del WWF y fundador del Grupo Bilderberg, el príncipe Bernard de Holanda, tenía afiliaciones nazis. 

A la luz de lo anterior, conviene preguntarse sobre las intenciones reales de quienes dicen querer protegernos de la catástrofe anunciada. Es indudable que todas estas relaciones con la industria petrolera, los bancos y los medios de comunicación no son fortuitas.

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